Comentarios personales sobre escalada, alpinismo, barranquismo, esquí de travesía y trekking en la comunidad de Madrid (La Pedriza, Peñalara, Patones, Pico de la Miel, San Martín de Valdeiglesias, el vellón, Navacerrada...) y por ahí (Pirineos, Picos de Europa, etc)
Después de pelear muchísimo para conseguir dos cubrebañeras para los kayaks, al final dimos con la combinación (y unas cuantas charlas por teléfono). Lo pongo por aquí por si alguien tiene los mismos, que no flipe si tiene que encontrar el material. Para el Riot Sniper 65 un cubrebañeras Hiko Vanguard Big funciona bien, y se pone cómodamente. No es un cubre de esos super atómicos, pero funciona bien y es baratito. Talla de bañera T4. Que no os lien. El Hiko Vanguard Big. Para el Dominatrix 44, que tiene una bañera PEQUEÑA por mucho que digan, hay que usar un cubre T2, por mucho que digan también. El problema está en la punta de la bañera que estrecha, y los T3 quedan enormes. Tras probar el Hiko Vanguard normal y tener que devolverlo, al final me hacen un poco el lio y me mandan un PalmEquipment Dagger T3 de Kevlar. Suena perfecto, pero hay dos problemas: uno es que el Kevlar es inextensible, y otro es que fueron 30 pavos mas caros. Después de una sesión de agua caliente y burrería (y tres dias puesto en el kayak) consigo que el cubre ajuste y se ponga "razonablemente" bien. En fin, una odisea.
Probando el Skimo roll
Pues nada, una vez que tenemos cubres, para el pantano a probar lo del skimo roll, o esquimotear, como se dice en castellano. Esta maniobra se usa para poder dar la vuelta al kayak sin tener que quitarse el cubrebañeras y salir, lo que no solo te pone en peligro, sino que te puede hacer que pierdas el remo o incluso el kayak (por no hablar de lo guay que tiene que ser andar por el río "asalvajao" sin flotabilidad y helado de frio). Es más dificil de explicar que de hacer, y es más dificil de hacer que ver como se hace. Estuve probando como una media hora y me sale más o menos bien hacia un lado, pero el frio (y hay que tener mucho cuidado con la hipotermia) hizo de las suyas y no nos dejó practicar mucho más. Ahí dejo el video para que se va un poco como hago el mangurrián, y luego otro video de como se hace bien, por si os da por probarlo. No hace falta que diga que esto hay que hacerlo con cuidado, en un sitio que no cubra, en agua plana (green water) y con chaleco y casco, verdad ?
El problema de comprar un kayak y ser dos personas queriendo montar es que una se aburre mientras que la otra palea. Aprovechando que la vendedora del Sniper vendía otro, no nos lo pensamos mucho. La llamamos y lo tenía en Madrid. Un cuarto sin ascensor, para variar. En fin, menos mal que vengo ya curtido de estas cosas.
Charlando tranquilamente. Al fondo la presa de San Juan
El segundo "animalico" es un dominatrix 44, también de la marca Riot. Mientras que el Sniper 65 es un kayak de volumen (tiene un desplazamiento alto, para flotar como un condenado en aguas bravas de esas agitadas) el Dominatrix 44 es un kayak de rodeo, con un desplazamiento mas bajo y formas mas afinadas y de quilla plana. Ideal para controlarlo salvajemente, pero mala idea para controlarlo. Todo esto nos lo comenta la vendedora, y que ella tenía los dos (bueno, tiene realmente tres) y los iba usando según el río, pero que en principio los dos son intercambiables.
Paleando
Lo bueno que tiene el desconocimiento es que nos hace osados. Sin pensárnoslo mas, lo cargamos en la baca, le pego un toque a Dani (al que le gustan más estas cosas que comer con los dedos) y tiramos para el embalse de Picadas a probar la parejita, a ver que tal se comportan.
Entrada de lado. La cara de horror es mítica.
Lo bueno que tiene la cola de Picadas es que tiene una playa de entrada muy buena, y un pantalán donde te puedes poner a hacer el burro sin problemas, a parte de tomar el sol. Llegamos e intentamos meter a Dani en el Sniper, que es el grande. Primer problema: Dani no entra en el kayak, ni con los reglajes a tope. Es por eso que hay tallas. Un poco cabreado por no poder disfrutarlo, se sube sin meter las piernas ... pero claro, la estabilidad no es lo mismo y va un poco raruno. Aún así lo disfruta mogollón.
Entrando de proa. Con un poco de ayuda de Dani
Yo boto el sniper ... y madre mía. Es una embarcación con una linea de flotación baja no, bajísima. Así que mientras que con el sniper para palear en plano no hace falta cubrebañeras, con el dominatrix no es que haga falta, es que es obligatorio. Nada mas empezar se empieza a inundar con cada palada mal dada, lo que me hace ir prácticamente como un submarino. Muy manejable, pero también requiere un poco más de tacto. Con este es relativamente fácil volcarlo.
El Capitán en su embarcación. Que apropiado.
Sin mucho más que hacer, nos damos un par de vueltas por allí mientras que vemos a unos del triatlón "entrenar" (le mandé una foto que le hice, y no me dio ni las gracias, vaya tela con la gente) aprovechamos para tirar a Bea desde el pantalán para hacer alguna foto, y para casa. Esto de los kayaks promete!
Llevaba yo un tiempo dándole vueltas a este tema, pero nunca llegaba a decidirme. Que si son muy caros, que si el tema de los permisos para navegar es farragoso, que si no se, que si no hay sitios en madrid para comprar las cosas, que si el transporte ... total, que estaba bastante perezoso y parecía complicado.
Paloma dándole. Sale un poco fatal, pero es por la luz
De siempre me ha gustado el tema, pero vivir en Madrid ya se sabe, no mola si te gusta hacer cosas en la montaña. Madrid genera una pereza terrible para hacer cosas, supongo que será el aire contaminado, o la gente, no se. Bueno, la cosa es que mirando por internet, apareció un anuncio de un par de kayaks. Tras calentarme así como de golpe, el domingo por la mañana pillo el teléfono y llamo. Una chica muy simpática me comenta que lo tiene en la Adrada, y que me lo puede dar ese mismo día. Llamo a Raúl y a Paloma y les digo que comemos en San Juan, que vamos a por el Kayak. Naturalmente, se quedan flipados.
Bea, como si siempre hubiera estado subida en un kayak
De camino compramos rápidamente una pala, un bañador, unas cinchas, unos escarpines cutres ... y corriendo para la Adrada. Llegamos y la dueña de los kayaks resulta que es una palista de las buenas, nos da un montón de consejos, intercambiamos movil ... y nos llevamos el kayak. Nos pregunta que que vamos a hacer con él ... y yo la digo, "botarlo ahora mismo en San Juan". Así que para allá que vamos (total, pilla de camino).
Volcando. Esto con el sniper hay que hacerlo a la fuerza porque de normal en plano no vuelca
Comemos en un momento a la sombra del coche, bajamos el coche de la baca ... y ale, al agua. No se si habréis montado alguna vez en un kayak de aguas bravas (yo era la primera vez) pero no tiene mucho que ver a uno "sit on top" de esos. Entras petado de piernas, hace falta un cubrebañeras, y el bicho es muy sensible al paleo, por lo que hay que tener pillado el tacto a la hora de palear. Bea lo estrena y se da una vuelta como si llevara toda la vida paleando en kayak.
Bea haciendo como que hace una salida a lo foca (se llama así de verdad)
Vuelve y le digo a Raúl que lo pruebe. Me dice que luego ... y me subo yo. Lo voy a resumir en que es complicado entrar, pero tiene su truco, y que no vas cómodo, pero mola. Los primeros paleos son raros, el kayak va para todos los lados ... pero ... ¡ mola ! La vueltecita de rigor, y se sube Paloma, que también lo disfruta como una enana. Llega el turno de Raúl ... y bueno, las primeras sensaciones no son muy buenas, porque el y el agua, pues ya se sabe, pero al rato empieza a pillarle el gusto ... y se da una vuelta como un señor.
Raúl paleando como si no hubiese un mañana
Hacemos un poco más el mono por allí y nos volvemos, no sin antes hacer alguna foto en plan "somos buenos" y algún video para inmortalizar el acto. En general las sensaciones son muy buenas, pero habrá que palear mucho y aprender algunas cosas antes de echarnos al río.