27 agosto 2013

Ferrata de la Croqueta de Obarra

La croqueta de Obarra. Al final llovió.
La última vez que estuvimos en Broto unos chavales muy majos nos comentaron la existencia de esta ferrata. Buscando por internet vimos un montón de opiniones favorables, que si era muy dura, que si era larga, que si había que escalar... la verdad es que nos llamó mucho la atención el asunto, así que la localizamos, y para allá que fuimos, para empezar la expedición a esta zona de Aragón...

Panorámica completa. Empiezas en el tunel y te bajas por la última aguja de la izquierda.
Salimos el lunes por la tarde ... y ya llegando (a falta de 10 Km) nos empezó a caer la del pulpo, pero la del pulpo. Torrentes de barro cruzaban la carretera ... el agua inundaba los kayaks ... así que hicimos un alto en el camino y dormimos en la Roda de Isábena, un pueblo muy chiquitín con un montón de cosas románicas que ver. Al día siguiente nos levantamos mirando el tiempo (parecía que iba a aguantar, aunque no estaba muy claro) y tiramos para la ferrata, que se encuentra justo a la entrada del congosto de Obarra (junto al monasterio).

La tónica general de la ferrata es: trepadas fáciles sobre roca y buena equipación.
Dejamos el coche en un ensanche que hay justo antes de entrar al tunel, y subimos por el lado izquierdo. Como no se si nos va a llover, y he leido que hay buenos escapes, me llevo la cuerda por si acaso. La primera parte de la ferrata está mas bien tumbada, y luego como a los 25 metros, empezamos a trepar por secciones cada vez más verticales, hasta llegar a una zona más vertical que termina en una gran faja, por la que subimos andando hasta la segunda sección.

El croqueto con la croqueta.
Decir que está bien instalada es poco. Cada 20 metros (mas o menos) tenemos desviaciones de la ferrata que nos llevan a estaciones de rápel equipadas con dos argollas buenas sobre químicos, así que es posible retirarse prácticamente de cualquier punto. También están indicados los escapes andando mediante carteles, siendo todo muy claro y estando muy bien por si te enmarronas o te pasa algo. Así que un 10 en este sentido.

La segunda parte se pone pina.

La primera parte podemos decir que es la fácil, mientras que la segunda ya es un poco más vertical, y las grapas empiezan a estar puestas para forzar pasos sobre roca. La mayoría de las veces los pasos de escalada son fáciles y se ven bien, pero "ojocuidao" porque hay que dárselos para subir, y a veces dan cosilla. Así que llevad buen calzado y tened en cuenta esto, porque si no está claro, lo mejor es que suba alguien y asegure por encima por la cuerda, porque hay que dárselos. A medida que vamos subiendo esta sección se va poniendo más vertical hasta llegar alguna zona con panzas que extraploma un poco.

Paso del árbol. Aquí por ejemplo hay que escalar para llegar al arbolito.
Una vez que pasamos este muro vertical, tenemos otro tramo más tumbado que nos deja en la cima de la primer aguja. Andamos un poco por la cresta y destrepamos un tramo (ojo aquí) y nos encontramos el primer puente que salva el paso entre las dos agujas. El puente tiene peldaños, así que es fácil y tiene unas vistas muy bonitas.

Bea en el primer puente. Como una reina.
Seguimos destrepando un poco más y bordeamos la segunda aguja por la izquierda, para llegar a otro puente del mismo estilo que el anterior, que nos deja ya en el gran espolón característico. Este puente tiene una entrada graciosa con la encina, así que cuidadín. Después hay que trepar un rato hasta ponernos al pie del espolón, en el cual las grapas se reducen un poco y toca ir dando pasos de escalada casi a cada momento.

Los dos puentes
Esta sección es bastante vertical y bastante larga, así que conviene ir descansando y dándosela con cabeza, porque hay que agarrar bastante roca. Una vez mas o menos en lo alto del primer espolón, se hace una travesía a la izquierda para bordear lo que queda y bajar a un collado en el que tenemos un tibetano normal (de dos cables) que nos permiten llegar a la última placa por la que saldremos. Aquí ya es un poco más fácil, pero también estamos mas cansados y no conviene relajarse mucho.

Bea antes de meternos en los espolones
Este último resalte nos deja en una placa fina que tras terminarla con tendencia a la derecha, nos deja en la cima del último espolón. Desde aquí hay que seguir por el cable para hacer un destrepe en el que hay que llevar cuidado (la piedra estaba embarrada y escurría mucho) hasta que llegamos a un collado muy marcado en el que se ven la marca del GR. Aquí es importante tomar el sendero de la izquierda (dejando la ferrata a nuestra espalda) para llegar al pueblo que hemos estado viendo a la izquierda todo el rato.

Llegando al final.
Desde el pueblo hay que bajar por la carretera paseando hasta llegar de nuevo al aparcamiento donde hemos dejado la furgoneta. Aprovechamos el merendero techado que hay para comer y descansar un poco y ya que estábamos ahí, nos damos una vuelta por lo que queda del monasterio, que es bastante bonito. A pesar de que el buen tiempo nos ha acompañado todo el día, a eso de las 15 se empieza a nublar y casi sin darnos cuenta empieza la tormenta. Así que nos vamos para Campo (que queda un rato).

Ferrata cinco estrellas. Hay que ir a hacerla. A día de hoy, de las que más me han gustado de España, no digo más. Si eres nuevo en esto de las ferratas, a lo mejor se te queda un poco grande. Si has escalado, entonces no hay problema, pero vete con cuidado.

Video resumen


No hay comentarios: